Por Ramon Lebrón
La fusión entre el Ministerio de Educación (MINERD) y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) ha generado un intenso debate en los diferentes sectores de opinión en el país.
Ciertamente, dicha prevención tiene ventajas y desventajas.
Algunos puntos a considerar son:
1. Riesgos Presupuestarios (El "Asalto" al 4%)
1.1. Dilución del Gasto: Organizaciones como Educa (Acción Empresarial por la Educación) advierten que la fusión podría diluir los fondos del 4% del PIB destinados por ley exclusivamente a la educación preuniversitaria.
1.2. Desvío de Recursos: Existe el temor de que se utilicen fondos de las escuelas públicas para financiar gastos de la educación superior, lo que algunos expertos califican como un "asalto al presupuesto" escolar.
2. Conflictos de Enfoque Pedagógico
2.1. Modelos Incompatibles: Los especialistas señalan que el MINERD se enfoca en un modelo pedagógico para niños y adolescentes, mientras que el MESCYT maneja un enfoque de andragogía (educación para adultos) y formación técnica-profesional.
Mezclar estas naturalezas podría perjudicar la calidad del aprendizaje en ambos niveles.
2.2. Pérdida de Especialización: La gestión de la ciencia y tecnología (áreas clave del MESCYT) podría quedar en segundo plano frente a la inmensa carga administrativa que representa la educación básica y media.
3. Amenaza a la Autonomía Universitaria
3.1. Centralización del Poder: Gremios como la ADP y diversos colectivos ciudadanos advierten que la absorción podría afectar la autonomía de las universidades y la libertad académica, al centralizar el control en un solo gran ente estatal.
4. Desafíos Administrativos y Legales
4.1. Sobrecarga de Gestión: El MINERD ya enfrenta crisis crónicas de falta de maestros y sobrepoblación en aulas. Sumarle las responsabilidades de la educación superior podría crear una estructura ingobernable y burocrática.
4.2 Debilidad Institucional: Según el Colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa, el gobierno no ha presentado estudios técnicos que demuestren que la fusión realmente mejorará la eficiencia.
A pesar del rechazo de ciertos sectores, el Senado de la República ha manifestado que el proyecto busca eficientizar recursos sin sacrificar la calidad.
El Minerd tiene una super estteuctuta que en ciertos modos le ha quedado grande a la mayoria de los ministros que han pasado por allí, y ni se diga de los directores regionales y distritales.
Sumarle a este el manejo de las. Universidades serían un total desastre con letras mayúsculas.
MINERD está subdivido en 18 regiinales, 126 distritos educativos, más de 7600 centros educativos, más 130 mil docentes activos y más de 1 millón de estudiantes preuniversitarios en distintas modalidades.
La propuesta de fusion indica, más que otra cosa, ser un capricho personal de algunos empresarios y políticos que a criterios técnicos, científicos o económicos. Lejos de representar un avance, esta medida podría convertirse en una fuente adicional de conflictos y retrocesos para el sistema educativo dominicano.
Quienes defienden la fusión argumentan que se reducirían gastos y se optimizarían procesos. Sin embargo, la realidad es otra. El MINERD está orientado a la educación preuniversitaria, mientras que el MESCyT se enfoca en la educación superior y la investigación científica. Unir ambas instituciones no solo desnaturaliza sus funciones, sino que tampoco garantiza mejoras en la calidad del gasto público.
En el MINERD no sobra el dinero. Las limitaciones presupuestarias son evidentes: falta de ejecución en algunos rubros, pero necesidades urgentes en otros. Las escuelas requieren infraestructura adecuada, mantenimiento, alimentación escolar (desayuno, almuerzo y merienda), laboratorios científicos y tecnológicos, transporte escolar, libros, formación continua para docentes y pago de nómina. Cada nueva escuela implica más personal y más gastos fijos. Lo mismo ocurre con proyectos como el Transporte Escolar (TRAE), que suman costos permanentes en compras, mantenimiento y personal.
Por su parte, el presupuesto del MESCyT incluye a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que consume cerca del 80 % de los recursos asignados. ¿Cómo se sostendría una estructura fusionada donde compitan la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y la UASD por aumentos salariales, infraestructura y materiales? La respuesta es simple: sería insostenible.
La UNESCO, en su estudio “Fusionando Ministerios de Educación: Lecciones Aprendidas de Prácticas Internacionales” (Merging education ministries: lessons learned from international practice) (2016), analizó el caso de Malasia, donde se intentó una fusión similar y, tras los problemas generados, se optó por separar nuevamente los ministerios. ¿Por qué? Porque la complejidad de gestionar dos niveles educativos tan distintos terminó afectando la eficiencia y la calidad.
Otros ejemplos: España e Italia: mantienen ministerios separados, lo que permite políticas diferenciadas para educación básica y superior.
Estados Unidos: el sistema escolar es altamente descentralizado. La infraestructura depende de gobiernos locales y el financiamiento proviene de impuestos estatales y federales. Además, la asignación escolar está estrictamente vinculada a la residencia del estudiante.
Finlandia: considerado uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo, mantiene estructuras separadas para educación básica y superior, priorizando la autonomía y la especialización.
Chile y México: también conservan ministerios independientes, con políticas específicas para cada nivel educativo.
En contraste, países que han intentado unificar ministerios, como Malasia, han tenido que revertir la medida por los problemas administrativos y presupuestarios que generó.
Antes de seguir adelante, conviene reflexionar sobre experiencias recientes. En 2021 se fusionaron el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI) y la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) para crear el Ministerio de la Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED). También se otorgaron facultades a la Dirección de Infraestructura Escolar mediante decreto.
Preguntémonos: ¿Se logró mayor eficiencia? ¿Disminuyó el gasto en nómina? ¿Se redujo la burocracia? La respuesta es clara: no, no y no.
En nuestra realidad, no existe ningún beneficio cuantitativo ni cualitativo que justifique esta fusión. Por el contrario, estamos creando un problema innecesario, impulsado por intereses particulares. Los dueños de universidades que hoy ocupan posiciones de poder en este Gobierno miran con avaricia y avidez el 4 % del PIB destinado a educación, y esa ambición amenaza con desviar recursos que deberían garantizar el derecho a una educación pública de calidad.
Fusionar el MINERD y el MESCyT no es una solución, es un retroceso. No hay evidencia científica, técnica, económica ni pedagógica que respalde esta medida. Por el contrario, los ejemplos internacionales y nuestras propias experiencias demuestran que estas fusiones generan más burocracia, más conflictos y menos eficiencia. Pretender que un solo ministerio gestione dos niveles educativos tan distintos es condenar la calidad y la equidad del sistema.
La educación dominicana necesita planificación, inversión y transparencia, no improvisaciones populistas ni experimentos fallidos. Si realmente queremos avanzar, debemos fortalecer cada institución en su ámbito, garantizar recursos suficientes y exigir resultados medibles. Lo demás es simple maquillaje político que, tarde o temprano, pagaremos todos con un deterioro irreversible en la formación de nuestras generaciones futuras
El autor es docente, investigador y Politólogo.
Este artículo se enriquece con la opinión vertida por Claudia Rita Abreu, en fecha 19/01/2026


