Por Gilberto Mateo
Saludos, quiero agradecer el gesto que tienen de tomar su valioso tiempo para leer mis escritos. Agradezco y recibo con humildad cada sugerencia.
No es la primera vez que trato este tema; cada día se hace más urgente que los gerentes, dueños de empresas, funcionarios, directores de entidades y demás encargados de personal le presten más atención a la forma en que sus colaboradores realizan su trabajo a la hora de brindar un servicio.
Como periodista activo, preocupado por el buen funcionamiento de una sociedad de los nuevos tiempos, por un mejor país que cada día tenga logros positivos, me abordan personas para decirme que denuncie situaciones, que hable de malos tratos en empresas e instituciones a la hora de buscar un servicio.
No soy un periodista que confronta; amo la sana convivencia, la paz y la armonía entre todos. Esa es la razón por la cual no divulgo todo; hay cosas que, aunque tengamos evidencias, la prudencia nos impide arremeter en contra de nadie.
Ahora bien, aprovechamos para activar esa alarma que deben tener los responsables del personal que brinda servicios en todos los aspectos, servicios públicos y privados.
Mi investigación me arroja un alto porcentaje de servicios de muy mala calidad que brindan colaboradores en ambos sectores.
Eso es muy peligroso; le baja mucha calidad a cualquier estamento. Son muchos los usuarios y clientes que pierden las empresas por la mala calidad del servicio que brindan.
La grosería, la displicencia, el mal trato y la falta de entrega en los puestos de algunos colaboradores obligan a que la gente cambie de lugar.
Esto es como el cáncer: no avisa más que cuando ya está profundo en el cuerpo. Puede ser que muchos empresarios vean sus negocios bajar en las ventas y no se detengan a observar.
Y lo peor de todo es que esos malos colaboradores son los más interesados en sus ingresos, pagos a tiempo, bonificaciones, regalos y más beneficios, sin hacer nada para que la empresa aumente; todo lo contrario, colaboran para que desaparezca.
Mi reflexión en ese sentido va dirigida a estos incumbentes que manejan recursos humanos, que tienen cantidades de colaboradores bajo su mando.
Luego de tener los datos pertinentes en torno al mal servicio que brindan algunas empresas y algunas oficinas, recomendamos a los superiores de las mismas observar con mayor cautela esta situación.
Claro está, hay algunas de estas empresas y lugares públicos que son excelentes en el trato al cliente; la mayoría brinda buen servicio, lo que pasa es que lo malo resalta por encima de lo bueno.
Abran los ojos: a sus espaldas les están haciendo un flaco servicio y están colaborando con que sus funciones y sus empresas, en el sector privado, vayan perdiendo clientes de forma silenciosa.
Muchas gracias.


