Por: Antonio R. Moreta
El Divino maestro Dijo; ¨ y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre¨, fuimos testigos de los ataques y vejámenes a los que fue sometido el Dr. Roberto Fulcar durante y después del desempeño de sus funciones al frente del ministerio de educación, institución la cual fue reconocida por sistemas de evaluación internacional dando resultados muy favorables al ministerio y al estado.
Dicho éxito pareció haber tocado fibras sensibles de sectores poderosos con intereses muy marcados que forzaron a una salida desconsiderada, inesperada y sobre todo muy dolorosa, grupos aun de su misma organización política no disimularon su regocijo revelando una notable y relumbrante sonrisa como una especie de celebración irónica insensata.

Personeros resonaron tambores de victoria, figuras emblemáticas de partidos opositore y otras reconocidas del arte y de la comunicación se complotaron en su contra, como una especie de jauría de caninos salvajes en persecución de una presa herida, sin escrúpulos, sin medir consecuencias, enemigos inventaron sobre él, las peores calumnias y falsos testimonios afectando su salud, su prestigio, su entorno social y familiar intentando así descalificarle en todos los aspectos.
Frente a todas las vicisitudes y vituperios a los que fue sometido en Dr. Fulcar, decidió guardar silencio, semejante a aquel cordero que enmudeció y no abrió su boca delante de sus trasquiladores, su respuesta fue siempre breve y concisa, el tiempo se encargará de poner cada cosa en su lugar, a pesar de haber sufrido el escarnio de la soledad, el amargo dolor de la ingratitud de aquellos que, en una época se sirvieron de su talento, capacidad y pericia, mientras su estado de salud sufría decadencia al punto de haberse debatido entre la vida y la muerte.
Un grupo de detractores sacudían los medios de comunicación con sus influencias malintencionadas con el interes de hundirle en el lodo del descredito, un remanente fiel e inconmovible, constituidos en muros de defensa, mantuvimos en alto la fe en Dios y la esperanza en que esta situacion no sería el fin del Dr. Fulcar, y que en vez de debilitarle le fortalecería.
Ahora que la verdad a salido a la luz, los detractores estan cubiertos por un manto de vergüenza, ¿escondidos y enmascarados ya que su cobardía supera su arrogancia y que dirán los que una vez de él se sirvieron y le abandonaron cuando le vieron con la cruz a cuesta?
¿Pedirán perdón aquellos verdugos que levantaron el hacha en contra del Dr. Fulcar?
En Conclusión
La verdad constituye el imperio inquebrantable e impenetrable de toda acción y /o actividad humana, es el dardo eficaz para destruir todo argumento y acusación engañosa, la verdad es rayo de luz que despeja toda nublazón y oscuridad
Ahora que la verdad ha salido a la luz, el Dr. Fulcar se levanta como el ave fénix, de entre las cenizas, con una moral a miles de metros de altura y un testimonio publico fortalecido y listo para enarbolar la bandera de la victoria.
El Escritor es Abogado, Consultor y vive en San Juan


